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Corrección de incontinencia urinaria femenina

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¿Qué es la incontinencia urinaria?

La incontinencia urinaria o enuresis es la pérdida involuntaria de orina en un momento y lugar inadecuados, que se puede objetivar y demostrar y que origina un problema higiénico y social para la persona que la padece. Hasta ahora no se ha reconocido como una enfermedad por sí misma, sino como un signo o un síntoma común a otras muchas alteraciones o enfermedades.

¿A quién afecta?

Sabemos que sólo una pequeña proporción de esas mujeres buscan ayuda médica. Las mujeres no suelen consultar directamente por este problema, intentan mantener el trastorno oculto el mayor tiempo posible y tienden a soportarlo estoicamente, ya sea por vergüenza, porque consideran que es inevitable o porque suponen que es una consecuencia inherente al envejecimiento y, por tanto, sin solución. Debido a esta ocultación, a menudo se transforma en un problema tabú o en un síntoma escondido por mucho tiempo.

Aunque desde el punto de vista médico no es problema grave y no constituye una causa o una amenaza de muerte, tiene repercusiones sociales importantes y puede llegar a afectar al nivel de autoestima de la persona, causando efectos devastadores en el estado de salud y bienestar de la mujer que la padece (depresión, aislamiento social, daño a la propia identidad, etc.).

Se ha comprobado que la calidad de vida de estas mujeres también es inferior. Los aspectos de la vida diaria que más se ven afectados son el sueño y el descanso, la movilidad, el comportamiento emocional, la interacción social y las actividades de recreo. Los profesionales de la salud tenemos un papel fundamental en la detección de la incontinencia de estas pacientes.

La edad es el principal factor asociado con la incontinencia, detectándose un pico de máxima frecuencia entre los 50 y los 60 años. Se han identificado una serie de factores de riesgo adicionales: obstétrico-ginecológicos (embarazo, parto, prolapso de órganos pélvicos, histerectomía), enfermedades generales (obesidad, enfermedades del corazón, hipertensión arterial en tratamiento con diuréticos, enfermedades del sistema nervioso) y factores ambientales y ocupacionales, que pueden predisponer a este trastorno.

Tipos de incontinencia

Básicamente existen los siguientes tipos de incontinencia urinaria:

De esfuerzo: es la pérdida o escape de orina involuntaria ante un esfuerzo cotidiano como toser, estornudar, reír, correr, andar, saltar, levantar peso, incorporarse de un asiento bajo, etc. Es el tipo más frecuente de incontinencia urinaria en la mujer.

De urgencia: es la pérdida involuntaria de orina asociada a un fuerte deseo de orinar. La mujer nota que se va orinar y no puede evitarlo. Suele acompañarse de un aumento del número de micciones diurnas o nocturnas.

Mixta: cuando en una misma mujer coinciden la pérdida urinaria involuntaria asociada a la de urgencia y a la de esfuerzo.

Continua: pérdida constante y continuada de orina.

Por rebosamiento: pérdida involuntaria de orina que se manifiesta en forma de goteo, asociada a una retención de la orina. La mujer puede referir síntomas de incontinencia asociados con síntomas de dificultad del vaciado de la vejiga de la orina.

Vejiga hiperactiva: incluye a aquellas pacientes con síntomas de aumento de la frecuencia miccional y urgencia, con o sin incontinencia de urgencia, presumiblemente producido por el mismo mecanismo que la incontinencia urinaria de urgencia.

¿Cómo se diagnóstica?

La evaluación y el estudio de una paciente con incontinencia urinaria se inicia con una correcta y amplia anamnesis o preguntas dirigidas o encaminadas a obtener abundante información proporcionada por la mujer, seguida de una exploración clínica completa y los estudios complementarios que estime el especialista que la estudia (análisis, técnicas de imagen, estudios urológicos especializados, etc.).

Entre los procedimientos diagnósticos básicos incluimos la histórica clínica, los factores de riesgo y predisponentes, unos análisis básicos de sangre y orina, los llamados cuestionarios de síntomas y calidad de vida y el diario miccional (registro de todos los episodios relacionados con la micción y los síntomas urinarios durante un período determinado de 2 a 7 días). La exploración física será completa e incluirá la parte general pero también una exploración neurológica, urológica, pélvica y ginecológica.

Entre los procedimientos urológicos especializados habitualmente se incluirá una exploración urodinámica, es decir, la medición de la presión, flujo y volumen de la orina de la paciente. Esta consta de diversas pruebas como la flujometría o representación gráfica de la micción; la cistomanometría o medida de la relación volumen/presión de la vejiga de la orina; estudio de presión/flujo, que estudia la fase del vaciado del ciclo miccional, y otros estudios electrofisiológicos más sofisticados como la electromiografía del esfínter uretral, la videocistografía y videoecocisto.

¿Qué tratamientos se emplean?

Cada tipo de incontinencia requiere un tratamiento específico, por lo que es muy importante la adecuada valoración y estudio individualizado de la paciente por la parte del médico especialista, como antes señalábamos. Es interesante conocer las preferencias de la paciente, el tipo de vida que realiza y sus circunstancias personales. Se han propuesto diversos tratamientos, que brevemente exponemos:

Tratamiento médico

Básicamente incluye:

Medidas higiénico-dietéticas más elementales, como la restricción de la bebida de líquidos y su distribución a lo largo del día.

Técnicas de modificación de la conducta, como la llamada micción programada, el entrenamiento vesical, la adaptación miccional, los ejercicios de suelo pélvico y las técnicas de relajación para reducir el nivel de ansiedad a menudo asociado. En definitiva, una serie de técnicas o tratamientos que aplican los conceptos de las teorías del aprendizaje a los trastornos de la conducta.

Medicamentos, generalmente del grupo farmacológico de los llamados anticolinérgicos (oxibutina, cloruro de trospio, tolterodina, etc.). Estos fármacos mejoran e incluso llegan a resolver la urgencia miccional, pero no producen beneficio en la incontinencia urinaria de esfuerzo.

Tratamiento quirúrgico

Es el tratamiento de elección de la incontinencia urinaria de esfuerzo. Existen diversas técnicas quirúrgicas. Actualmente las más utilizadas se realizan a través de la vagina mediante la colocación de diversos materiales o cintas alrededor de la uretra que intentan llevarlo a su lugar anatómico correcto.

Tratamiento funcional

Fundamentalmente la rehabilitación del suelo pélvico, donde se encuentran los músculos que abren y cierran el esfínter de la vejiga. La finalidad de los ejercicios del suelo pélvico es mejorar, en general, el tono de los músculos de esta zona y más, en concreto, de un importante músculo llamado destrusor de la vejiga.

Entre estos ejercicios destaca el llamado ejercicio de Kegel que consiste en “cortar el chorro de la orina voluntariamente durante la micción” este ejercicio ayudará a la mujer a conocer qué músculos debe de contraer. Se deben practicar, fuera de la micción, sesiones de 25 veces seguidas tres veces al día. Como con cualquier ejercicio físico, se requiere constancia en su realización y sus efectos se podrán observar a largo plazo. Todos estos ejercicios se realizan para mejorar la incontinencia urinaria de esfuerzo.

Nuevas alternativas

Agentes inyectables: consiste en la creación de una compresión alrededor de la uretra que incremente la resistencia al mecanismo de cierre. Se han utilizado, con diferentes resultados, distintas sustancias como el colágeno, microbalones rellenos de suero fisiológico o de colágeno, microesferas de carbón, grasa, etc.

Neuromodulación de raíces sacras: indicada en pacientes con incontinencia urinaria de urgencia que no han respondido al tratamiento conservador, y previamente a la cirugía. Consiste en la estimulación eléctrica de una raíz nerviosa del plexo sacro con el objetivo de modular los reflejos involuntarios anormales del tracto urinario inferior, el sistema de estimulación es totalmente implantable y consta de 3 componentes: un electrodo, un generador de impulsos eléctricos similar al de un marcapasos, y un cable que los conecta entre sí.

Paliativo: cuando ninguno de los anteriores tratamientos ha resultado eficaz. Produce una sensible mejora en la calidad de vida de los pacientes y aunque no resuelve directamente las causas del problema, si mejora sus consecuencias sociales.

Tratamientos no quirúrgicos

Los ejercicios de Kegel fortalecen los músculos pélvicos. Para hacerlos, debe de contraer los músculos que usa para detener el flujo de orina. El médico le mostrará cómo hacerlos de manera correcta. Si los hace regularmente, los ejercicios de Kegel pueden fortalecer los músculos y permitirle controlar el goteo de la orina.

La biorretroalimentación es un tipo de terapia que se utiliza cuando la mujer no logra hacer los ejercicios de Kegel. En esta terapia, se coloca una serie de sensores pequeños en el interior o cerca de la vagina. Luego, el médico le pide a la paciente que intente hacer los ejercicios de Kegel. Los sensores registran los movimientos musculares para ayudarla a identificar si está usando los músculos correctos.

Un pesario vaginal es un anillo que se coloca en el interior de la vagina para sostener la vejiga y comprimir la uretra. El médico le colocará un pesario vaginal de un tamaño adecuado para su cuerpo y le mostrará cómo retirarlo para higienizarlo.

Intervención quirúrgica

Si los demás tratamientos son ineficaces, es posible que el médico le recomiende una intervención quirúrgica, entre las que se incluyen las siguientes:

Terapia inyectable, en la cual se inyecta colágeno en el interior de la uretra para reducir la incontinencia.

Cirugía de cinta vaginal libre de tensión (TVT), en la cual se coloca una malla alrededor de la uretra para brindarle sostén.

Cirugía del cabestrillo suburetral, en la cual se coloca un cabestrillo alrededor de la uretra para brindarle sostén.

Cirugía de reparación vaginal anterior o paravaginal para reparar un prolapso de vejiga que provoca el desplazamiento de la vejiga hacia la cavidad vagina.

Cirugía de suspensión retropúbica para desplazar la vejiga y la uretra a sus posiciones normales.